Este revestimiento continuo se ha extendido por un motivo muy práctico: se aplica sobre el material existente. Sin derribos, sin generar escombro con un grosor mínimo de dos o tres milímetros.
Su gran virtud es la continuidad: no hay líneas donde se deposite la suciedad, el espacio se percibe más amplio y se puede llevar el mismo acabado del suelo a la pared y a la encimera.
En un entorno como el de Nerja hay aplicaciones que rinden particularmente: terrazas y porches, baños con ducha de obra y vasos de piscina, con formulaciones preparadas para el agua tratada.
La clave está en la ejecución. No es un producto que se ponga como una pintura: requiere preparación del soporte, imprimación, malla en algunos casos, varias capas y un sellado final correcto. Un microcemento mal sellado suelos y paredes de microcemento en Nerja se ensucia y se estropea en poco tiempo.